miércoles, 18 de mayo de 2011

bradicadia sinusal

Bradicardia Sinusal

La bradicardia sinusal cae en la clasificación de las bradiarritmias.
El termino bradiarritmias engloba todos los trastornos del ritmo que evolucionan o pueden evolucionar con enlentecimiento del pulso, incluso aunque propiamente no sean arritmias y el pulso sea regular.
En la población sana en reposo existe una gran variabilidad en la frecuencia cardiaca, que está influida por la edad, el sexo, el grado de entrenamiento físico, el ciclo circadiano, así como por el equilibrio entre el sistema nervioso simpático y parasimpático de cada individuo. En sujetos sanos, asintomáticos, es frecuente observar durante el sueño frecuencias cardiacas inferiores a 40 lat/min y pausas sinusales que alcanzan los 2 s. con menos frecuencia pueden observarse ritmos de la unión, bloqueos sinoauriculares y bloqueo AV de primer y segundo grado. Dichos hallazgos tienen escasa significación clínica.
Debido a la dificultad para establecer los límites de la normalidad de la frecuencia cardiaca, es difícil establecer valores que definan la bradicardia. En textos clásicos de electrocardiografía se ha considerado bradicardia a todo ritmo que se acompaña de una frecuencia ventricular inferior a 60 lat/min. Recientemente, se ha aceptado 46 lat/min como límite inferior de la frecuencia sinusal en reposo y se ha propuesto que el punto de corte para el diagnostico de bradicardia sinusal, en el contexto de enfermedad del nodo sinusal, se establezca en 50 lat/min.
Las bradicardias pueden ser fisiológicas o patológicas, y pueden ser secundarias a alteraciones en la génesis del impulso en el nódulo sinusal, en la conducción sinoauricular o intraauricular o ser consecuencia de alteraciones en la conducción del impulso en el nodo AV o del sistema especifico de conducción (His-Purkinje).
Bradicardia sinusal
En la población adulta y sana se considera bradicardia sinusal el ritmo sinusal con una frecuencia inferior a 60 lat/min. En el electrocardiograma, la onda P precede siempre a los complejos QRS, con intervalo PR constante superior a 120 ms (excepto si hay bloqueo AV concomitante) y morfología sugerente de origen en aurícula derecha alta. Los intervalos RR pueden ser constantes o presentar gran variabilidad si están asociados a arritmia sinusal. Durante el sueño y con la respiración profunda es frecuente apreciar una variabilidad en el intervalo RR que supera el 50%, aunque puede llegar al 100%. La bradicardia sinusal se considera ligera si la frecuencia cardiaca oscila entre 50 y 60 lat/min, moderada entre 40 y 50 lat/min, y grave por debajo de 40 lat/min.
Causas:
La bradicardia sinusal es la respuesta normal a un predominio del tono parasimpático. En los adultos jóvenes y adolescentes, en particular aquellos con buen grado de entrenamiento físico, la bradicardia sinusal es un hallazgo frecuente. La frecuencia cardiaca puede alcanzar los 40 lat/min en reposo y llegar hasta los 30 lat/min durante el sueño, y pueden asociarse a pausas sinusales que superan los 2 s de duración.
Fisiológicamente, la bradicardia sinusal se asocia con diversas causas que incrementan el tono vagal, como trastornos gastrointestinales, genitourinarios y faríngeos, nauseas, vómitos y, en general, a trastornos que afecten cualquier órgano ricamente inervado por el sistema nervioso parasimpático.
La bradicardia sinusal patológica puede obedecer a lesión orgánica del nodo sinusal, del tejido auricular circundante o de ambos, o puede corresponder a fenómenos fisiopatológicos sin lesión anatómica demostrable, como el caso de las disautonomias o en caso de respuesta aumentada a la estimulación parasimpática o a los reflejos neurovegetativos normales (seno carotideo hipersensible).
Entre los fármacos cardioactivos que deprimen el automatismo del nodo sinusal y producen bradicardia destacan los betabloqueantes, los antagonistas del calcio, la propafenona, la flecainida, la amiodarona, la digitalis, la amitriptilina, la fenotiazina y el litio. La atropina, a dosis inferiores a 0.5 mg, puede causar bradicardia sinusal paradójica.
Cuadro clínico
El diagnostico de la bradicardia sinusal se sospecha en el examen físico mediante la palpación de los pulsos y la auscultación de los ruidos cardiacos a una frecuencia inferior a la normal. El diagnostico se corrobora mediante el ECG de superficie. La bradicardia sinusal en la población sana y en pacientes con cardiopatía estructural ligera es generalmente asintomática. Cuando existen síntomas, suelen ser leves y no siempre se pueden relacionar con ella. En personas de edad avanzada y cuando existe función ventricular deprimida, los síntomas más frecuentes son mareos, disnea, astenia, adinamia, sincope y acentuación de insuficiencia cardiaca. La bradicardia grave favorece la aparición de arritmias ventriculares.
Tratamiento
La bradicardia sinusal asintomática no requiere tratamiento médico. En casos agudos, puede ser necesaria la administración de atropina por vía intravenosa. En bradicardias crónicas sintomáticas, la terapéutica depende de la intensidad de los síntomas y de la presencia o no de cardiopatía asociada. Si es secundaria al uso de fármacos cardioactivos, la suspensión del tratamiento suele ser eficiente, aunque cuando es necesario mantener dicha medicación, está indicado el marcapasos profiláctico. El uso de marcapasos ha demostrado ser efectivo en la mejoría de la calidad de vida y en el control de los síntomas, pero no en la expectativa de vida. La teofilina y la hidralazina se han planteado como tratamiento de la bradicardia sinusal sintomática, sin que se haya demostrado su eficacia en tratamientos a largo plazo.

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