lunes, 15 de octubre de 2012

Estrategia sanitaria de daños no transmisibles

¿a que nos referimos cuando hablamos de daños no transmisibles?

nos referimos a aquellas enfermedades cronicas, que no son contagiosas, que disminuyen nuestra calidad de vida y pueden llevar a la muerte. tales como la hipertension arterial, diabetes mellitus tipo II,  cancer y ceguera.
estas enfermedades pueden ser controladas mediante habitos alimenticios saludables, controles medicos periodicos y un estilo de vida ordenado.
Para garantizar el éxito del tratamiento, es indispensable la participación activa de la persona, quien tiene que modificar su estilo de vida además de cumplir con el resto del tratamiento. Para lograr esto es necesario el seguimiento y apoyo del equipo que trabaja en los servicios de salud.
Si las personas con enfermedades crónicas son identificadas y atendidas correctamente en los puestos y centros de salud corren menos peligro de tener crisis agudas y complicaciones que requieren hospitalización.
El personal de salud a nivel local juega un papel importante y debe:

  • Realizar búsqueda de personas con “factores de riesgo”,(obesas, sedentarias, con tabaquismo, alcoholismo) para orientar su modificación.
  • Detectar tempranamente personas que sufran enfermedades crónicas para confirmar el diagnótico y decidir el tratamiento
  • Promover que estas personas tengan siempre los medicamentos que necesitan y los usen de manera adecuada.
  • Orientar sobre la importancia de los háitos de vida saludable y del cumplimiento del tratamiento para controlar su enfermedad. Se puede hacer a nivel individual (con cada persona) y de manera colectiva (reuniendo a las personas que padecen una misma enfermedad y promoviendo el apoyo mutuo). Recomendar a las personas asistir a esos grupos cuando existen.
  • Orientar a la comunidad sobre la importancia de adoptar hábitos de vida saludable.

La diabetes es una enfermedad crónica muy frecuente, que provoca complicaciones graves como:

ceguera, gangrenas que requerirán amputación, daño renal, muerte temprana.
El tratamiento oportuno y adecuado puede retrasar o disminuir estas complicaciones.

La diabetes resulta cuando una persona tiene demasiada azúcar (glucosa) en la sangre y esta no es utilizada adecuadamente por la insulina.
La Insulina es una hormona producida por el páncreas, que regula los niveles de azúcar en la sangre. La enfermedad puede empezar en la infancia o juventud, (diabetes juvenil) o en la edad adulta.En general, la enfermedad es más seria en las personas jóvenes y necesita controlarse con inyecciones de INSULINA de por vida. La forma más frecuente de diabetes se da en personas gordas y mayores de 40 años, sobre todo si hay otros casos de diabetes en la familia.
Objetivos

Ø  Identificar a las personas sospechosas de padecer diabetes para su diagnóstico y tratamiento oportunos.

Ø  Orientar a las personas con diabetes de la importancia de la dieta y los hábitos de vida saludable.

Ø  Orientar sobre el uso racional de medicamentos antidiabéticos.

Ø  Orientar sobre como prevenir y detectar una hipoglucemia (azúcar baja) y qué hacer en este caso.
¿Cuándo sospechar diabetes?
Cuando una persona tiene uno o más de los síntomas siguientes:

Ø  Orina mucho y con frecuencia (Poliuria).

Ø  siempre tiene mucha hambre (Polifagia).

Ø  Siempre tiene mucha sed (Polidipsia), es probable que tenga diabetes.
Sospechar también que una persona pueda tener diabetes cuando:

Ø  Es gorda (obesa).

Ø  Tiene infecciones frecuentes de la piel. Heridas que se infectan y cicatrizan mal o presentan llagas en los pies.

Ø  Tiene cansancio y pérdida de peso sin causa aparente.

Ø  Es una mujer y tiene infecciones vaginales frecuentes o ha parido hijos/as muy gordos.(mas de 9 libras, 4 kg)

Ø  Hay una persona diabética en la familia.
En todos estos casos la persona debe ser examinada por personal médico, quién usará el protocolo especifico del Ministerio de Salud, para diagnosticar y tratar la diabetes.

Principios generales del tratamiento
La persona diabética y sus familiares deben conocer muy bien y aplicar los siguientes estilos de vida saludable.

La dieta

Ø  En todos los casos de diabetes, la dieta es muy importante y debe mantenerse de por vida. El médico/a o nutricionista orienta la dieta para cada persona, aplicando los siguientes principios:

Ø  Si la persona es gorda, bajar de peso.

Ø  Evitar toda clase de dulces en comidas y bebidas.

Ø  Comer pocos carbohidratos: pan, papas, harinas.

Ø  No comer alimentos con mucha grasa.

Ø  No tomar alcohol.

Ø  Comer poco y a menudo, 5-6 veces por día.

Ø  No saltar ninguna comida.

Ø  Comer comidas ricas en proteínas: huevo, pescado, fríjol, verdura de hojas verdes-oscuras, carne, etc.

Ø  Comer verduras y frutas.

Otros hábitos de vida saludables

Ø  No fumar

Ø  Si la persona no realiza ningún trabajo físico, debe realizar ejercicio todos los días, media hora

Ø  para mejorar la circulación de la sangre en el cuerpo.

Ø  Para evitar las infecciones en la piel.

Ø  Cuidarse bien las heridas.

Ø  Cuidar la higiene personal.

Ø  Cuidar especialmente los pies:

Ø  Mantenerlos siempre limpios y secos.

Ø  Usar zapatos adecuados, evitar las botas de hule.

Ø  Usar calcetines para evitar las rozaduras.

Ø  ¡Nunca andar descalzo/a!

Ø  Tener cuidado al cortarse las uñas de los pies.

Ø  Revisar sus pies todos los días: que no tengan golpes, arañazos, heridas, callos, cortadas, enrojecimiento ó infecciones.

Medicamentos usados en el tratamiento de la diabetes

En caso que se haya probado, por lo menos durante 3 meses que la dieta sola, más el incremento de la actividad física no son suficientes para controlar la diabetes, puede prescribir uno de los medicamentos siguientes, además de la dieta.

La Insulina

Se utiliza en general la INSULINA NPH de acción intermedia en 1 ó 2 inyecciones subcutáneas por día. Se presenta en frasco ampolla de 10 mL. 1 mL = 100 UI (Unidades Internacionales).  Se la debe inyectar la propia persona o un familiar, media hora antes del desayuno, o puede dividir la dosis en dos tiempos: 1/2 hora antes del desayuno y de la cena.

Debe cambiarse siempre el sitio de inyección y tener mucho cuidado con las dosis (¡OJO! Un error de dosis puede provocar la muerte de la persona). explicar que la INSULINA no produce ceguera, al contrario, es la enfermedad mal tratada la que la produce.

Los Antidiabéticos Orales

Ø  Se utilizan medicamentos de la familia de las biguanidas, como la METFORMINA, y de la familia de las sulfonilureas como la GLIBENCLAMIDA o GLIMEPIRIDA. Estos últimos son de uso muy delicado. Aunque no es frecuente, pueden provocar hipoglucemia grave (falta de azúcar en la sangre), particularmente:

Ø  Cuando se toman en exceso.

Ø  Cuando se combina con alcohol o algunos medicamentos como por ejemplo; aspirina (ASA), TRIMETOPRIM-SULFA, CIMETIDINA etc.

Ø  Cuando se comete un error en la dieta.
¡CUIDADO! Cuando sospechar baja de azúcar:
Si una persona diabética siente de repente un malestar como:

Ø  Mareo.

Ø  Sudor.

Ø  Temblor.

Ø  Sensación de hambre.

Ø  Confusión mental.

Es probable que tenga una hipoglucemia (azúcar baja en la sangre). Esta en peligro. Tiene que chupar rápidamente un pedazo de azúcar, dulce, chocolate, o bien tomar una gaseosa o agua con azúcar.
Si no responde de inmediato o se le repite. REFERIR al hospital para evaluación.

Es recomendable para una persona diabética

Llevar siempre consigo:

Ø  Una tarjeta de identificación que indique que padece de diabetes y el tratamiento que toma.

Ø  Un pedazo de azúcar o dulce que debe chupar en caso de malestar, con mareo, sudor, temblor o sensación de hambre.

Ø  Comunicar su enfermedad cuando va a consulta en un centro de salud u hospital por otro motivo de salud.

Ø  NO tomar medicamento por su cuenta sobre todo si toma antidiabéticos orales. Informarse

Ø  sobre qué medicamentos de uso común deben evitarse.

Ø  Visitar regularmente al médico/a que da seguimiento a su enfermedad, para controlar su presión arterial, el peso, los niveles de azúcar en sangre, de colesterol (grasa en sangre), y hacerse examen general de orina.

Ø  Debe revisarse los ojos una vez al año.

Ø  Es recomendable que participe en un grupo de personas con diabetes, para poder vivir mejor a pesar de la enfermedad.

Ø  Compartir información y experiencias y disfrutar de la vida tanto como sea posible, a pesar de la enfermedad.

HIPERTENSIÓN ARTERIAL

Se dice que una persona padece de hipertensión arterial (HTA) o presión alta, cuando por lo menos en tres ocasiones al tomarle la presión, la cifra baja (o presión diastólica) es superior o igual a 90 mmHg o la cifra alta (o presión sistólica) es superior o igual a 140 mmHg.

Algunos expertos consideran que una persona tiene prehipertensión(1) o presión normal alta si tiene la cifra alta o presión sistólica de 120 hasta 139 mmHg o la cifra baja o presión diastólica de 80 hasta 89 mmHg. Ya debe empezar a cuidarse para evitar llegar a los niveles de hipertensión arterial.

Una persona que tiene cifras de presión debajo de 120/80 tiene una presión arterial óptima (normal).

La hipertensión arterial (HTA) es una de las enfermedades crónicas más frecuentes, se la llama asesina silenciosa. Si no se identifica oportunamente a las personas hipertensas y no se controla adecuadamente la presión, poco a poco estas personas van sufriendo daños en el corazón, la vista, el riñón y el cerebro lo que les puede provocar la muerte o dejarlas inválidas.

Objetivos:

Ø  Medir correctamente la presión arterial.

Ø  Determinar las personas que requieren control de la presión arterial.

Ø  Orientar a las personas sobre la importancia de los hábitos de vida saludables y del uso racional de los medicamentos.

¿Cómo tomar correctamente la presión arterial (PA)?

Medir la presión arterial es una tarea muy común del personal de salud. Sin embargo para que los resultados de la medida sean de confianza tenemos que tener mucho cuidado en la condición de la persona, en la calidad del equipo que usamos, y en la técnica que aplicamos.

Preparar a la persona

Ø  Explicar a la persona lo que vamos a hacer.

Ø  Tiene que haber descansado unos 5 a 10 minutos (30 si acaba de correr, comer, tomar café, fumar o defecar).

Ø  Debe sentirse relajada y cómoda, pero evitar de hablar durante la medición.

Ø  Estar sentada recta sin cruzar las piernas con el brazo apoyado en una superficie, a la altura del corazón.

Ø  Tener el brazo desnudo, sin ropa que lo apriete y dificulte la colocación del brazalete.

Revisar el equipo

Ø  El tensiómetro debe estar en buen estado y calibrado. Que la aguja este dentro del círculo o cuadrado de la parte inferior. Los manómetros habituales deben calibrarse cada 6 meses contra manómetros de mercurio, que son más confiables.

Ø  Debe ser de tamaño adecuado (para niños/as, personas adultos, personas gordas) y cubrir la mayor parte del brazo (dos tercios).

¿Cuándo y dónde medir?

Ø  Realizar dos mediciones separadas de por lo menos uno o dos minutos. Si la diferencia es >10 mmHg, hacer otra medida.

Ø  Si es la primera vez, medir en cada brazo. Si las cifras son diferentes usar siempre el brazo con los valores más altos. Avisar a la persona que le tomen la presión con este brazo.

Ø  Colocar el brazalete a 2 ó 3 cm encima del pliegue del brazo.

Ø  Sentir el pulso radial o braquial, inflar con rapidez 20 a 30 mmHg más que la sistólica (punto en cual desparece el pulso)

Ø  Desinflar el brazalete lentamente, a más o menos 3 mmHg por segundo.

Ø  Recordar cuando los ruidos aparecen (sistólica) y cuando desaparecen (diastólica). Registrar la información

Ø  Registrar las cifras de presión, la postura, el brazo, el tamaño del brazalete (por ejemplo: 130/80. sentado, brazo derecho, manguito grande para adulto).

¿A quién chequear la presión arterial?

La presión arterial alta o elevada, normalmente no da mayores síntomas. Es decir, una persona puede tener la presión alta sin darse cuenta. Algunas personas tienen más probabilidad de sufrir hipertensión arterial. Por eso, hay que controlar la presión de vez en cuando, más o menos cada 2 años a partir de los 15 años (1) y sobre todo si la persona tiene:

Ø  Dolor de cabeza, vértigo, visión borrosa, sangrado de nariz, cansancio, dolor u opresión en el pecho, palpitaciones en el corazón.

Ø  Está embarazada.

Si tiene algún factor de riesgo (condición que aumenta la posibilidad de padecer de presión alta):

Ø  Tiene un familiar con hipertensión o con antecedentes de enfermedad del corazón.

Ø  Es gorda o come mucha sal o grasa.

Ø  Fuma o toma licor mucho.

Ø  Es diabética.

Ø  Toma pastillas anticonceptivas.

Ø  No realiza ningún ejercicio físico.

Ø  Es de edad avanzada (mayor de 55 años si es hombre y mayor de 65 años si es mujer).

¿Qué hacer en caso de presión alta?

Debe ser evaluada por personal médico

Toda persona que se le encuentre presión alta en 3 mediciones diferentes.

Toda persona diagnosticada y con tratamiento, que en los controles tiene las cifras de la presión arterial alta, o sea cifras de 140/90 o más, y si la persona es diabética de 130/80 o más.

REFERIR URGENTEMENTE:

Si la presión arterial es mayor de 180/120 ó si tiene presión alta y tiene: dolor de cabeza, piernas hinchadas, o presión o dolor al lado izquierdo del pecho, dificultad para respirar, convulsiones. Puede tratarse de una crisis grave.

Principios generales de tratamiento:

Promover hábitos de vida saludables como parte fundamental del tratamiento:

Ø  Comer con muy poca sal, y poca grasa (evitar manteca, chorizo, chicharrón, etc..).

Ø  Comer muchas verduras y frutas.

Ø  Bajar de peso hasta el peso ideal.

Ø  No tomar mucho licor.

Ø  Si no realiza trabajo físico, caminar media hora diario.

Ø  Dejar de fumar.

Ø  Hacer vida social con amistades para relajarse.

Ø  Si es mujer y toma pastillas anticonceptivas, consultar para utilizar otro método.

Estas medidas pueden ser suficientes para controlar la presión sobre todo la hipertensión leve.

Medicamentos usados en el tratamiento de la hipertensión arterial

Se puede controlar la hipertensión con un solo medicamento, pero a menudo es necesario usar dos o más.

Los medicamentos más útiles para controlar la hipertensión son :

Ø  Diuréticos tiacídicos, como la HIDROCLOROTIAZIDA que viene a menudo combinados con otros medicamentos, o CLORTALIDONA.

Ø  Inhibidores de la enzima convertidota de angiotensina (IECA) con nombre que terminan en “pril” (ENALAPRIL, CAPTOPRIL, etc.)

Ø  Beta bloqueadores, como ATENOLOL o PROPRANOLOL.

Ø  Otros medicamentos como los antagonistas de los receptores de angiotensina (ARA II) ej. LOSARTAN, o los bloqueadores del canal del calcio, como el DILTIAZEM y VERAPAMIL pueden ser útiles en ciertas personas.

Ø  La METILDOPA o ALFAMETILDOPA (aldomet®), sólo se recomienda para el control de la hipertensión en la mujer embarazada.

Ø  La FUROSEMIDA es un diurético de asa. No se recomienda para el tratamiento habitual de la HTA. Sólo se usa en personas que sufren además de insuficiencia cardíaca y edema.

Se deben tomar diario, si no, no sirven.

La persona no debe cambiar la dosis sin consultar al médico/a.

Estos medicamentos NO calman el dolor de cabeza o la “sofocación”.

La interrupción del tratamiento puede resultar peligrosa.

Todos estos medicamentos pueden provocar efectos indeseables, en general no graves, pero a veces peligrosos. Si la persona siente algún malestar inhabitual, debe consultar rápidamente al médico/a.
Cancer:
  1. Un bulto o nódulo; una herida o úlcera que no cicatriza.
  2. La mayoría de los bultos o nódulos suelen ser manifestaciones benignas, pero en todos los casos se debe descartar la existencia de una lesión maligna.
  3. Consulte a su médico si detecta la aparición de un nódulo o un bulto en alguna zona del organismo, una herida en la piel o una llaga en la mucosa de la boca que no cura.
    Un nódulo puede ser indicativo de: cáncer de mama, cáncer de testículo, cáncer linfático.
Dolor persistente en el tiempo.
El dolor suele ser un síntoma inespecífico que acompaña a multitud de enfermedades. En la mayoría de las ocasiones se trata de un dolor agudo (duele durante un periodo de tiempo más o menos corto) que desaparece bien espontáneamente o bien con tratamiento sintomático (analgésicos).
Consulte a su médico si el dolor persiste durante días o no cede al tratamiento habitual para que valore el origen del mismo y descarte la existencia de un tumor.

Mancha o lunar que cambia de forma, tamaño y/o color.
Consulte a su médico si una mancha o lunar se hace irregular, crece, cambia de color y/o duele o pica, ya que puede indicarnos que dicha lesión se está malignizando (melanoma).
El aspecto de un melanoma o una lesión maligna viene definida por estas cinco reglas:
A. Asimetría
B. Bordes irregulares
C. Color variado
D. Diámetro mayor de 6 mm.
E. Evolución (cambios recientes de aspecto)


Sangrado o hemorragias anormales.
Consulte a su médico si aparece un sangrado para que estudie el origen del mismo. Si la hemorragia persiste y no se realiza un diagnóstico y tratamiento adecuado puede dar lugar a una anemia más o menos importante según la duración y la cuantía de la pérdida de la sangre.
Aprenda a detectar las hemorragias: 
Hemorragia vaginal (metrorragia). Se manifiesta por un sangrado entre reglas o tras las relaciones sexuales. En una mujer menopáusica cualquier sangrado debe ser valorado por un ginecólogo.
Hemorragia urinaria. Se manifiesta por aparición de sangre en la orina. Lo más frecuente es que se deba a una infección de vejiga y en este caso cederá con tratamiento antibiótico en unos días, pero si persiste, es importante realizar estudios para conocer el origen de la hemorragia.
Hemorragia del tubo digestivo (rectorragia). Puede observarse como sangre roja cuando el sangrado es próximo al ano, o mezclado con las heces dando lugar a deposiciones de color negro cuando es en colon ascendente o transverso.


Tos y/o ronquera persistente.
Consulte a su médico si tiene una ronquera durante más de dos semanas y no cede con tratamiento sintomático. Deberá ser estudiada minuciosamente por el otorrinolaringólogo. También si es fumador y presenta tos persistente o si previamente la padecía y esta se hace más intensa.

Cambios en los hábitos urinarios o intestinales.
Consulte a su médico si:
aparecen síntomas nuevos que antes no existían como: disminución de la fuerza del chorro al orinar, escozor, ganas de orinar por la noche. En la mayoría de las ocasiones puede tratarse de una lesión benigna pero es preciso realizar un diagnóstico cuanto antes.
presenta modificación de los hábitos intestinales (pasa del estreñimiento a la diarrea y viceversa), la alternancia de los mismos, aparecen heces más estrechas o sensación de evacuación incompleta.


Pérdida de peso no justificada.
Consulte a su médico si pierde peso a pesar de mantener los mismos hábitos alimentarios y sin incrementar la actividad física. Sobre todo si este proceso se acompaña de dolor, tos, hemorragia, etc.
 

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